Mi carta a Papa Noel…

Carta de un estudiante de arquitectura, o sea, yo.

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Querido Papa Noel, no sé si es tarde para escribir esta carta, pero más vale tarde que nunca. Este año tengo un poco de lio, no sé si pedirte lo que quiero o decirte lo que no deseo. Todos sabemos que corren tiempos sombríos, el mundo que nos aguarda ahí fuera, no será un camino de rosas, pero habrá que intentarlo, digo yo.

 A los estudiantes de mi generación siempre nos han dicho que tenemos muy mala suerte, porque nunca vamos a conseguir llegar donde llegaron los que tienen tan sólo un par de años más, que estamos en una situación dramática, donde no hay empleo y el que hay no basta para cubrir la vida que llevábamos años atrás, porque de esta crisis no nos saca nadie, ni este gobierno, ni las próximas generaciones. Papa Noel, nunca se ha salido de una crisis de la mano del que la ha creado, que tiene que entrar sangre nueva, gente con otro punto de vista, con ganas de comerse el mundo, tirando horas y horas trabajando, trabajando por un bien común y personal.

Para empezar, me gustaría pedirte que me dieras esas ganas de comerme todo lo que se me ponga por delante, como diría Steve Job; STAY HUNGRY, STAY FOOLISH.

Ya lo dice Daniel Lacalle en su libro, Viaje a la libertad económica: “Busquen su ventaja competitiva, que la tienen, su activo intelectual y su  capacidad de adaptación a un mundo complejo, y aprovéchenlo “

A todos nos gusta la comodidad, quedarnos en casa con una mantita y una buena peli, y si puede ser que nos traigan la cena, culpa de esto y muchas cosas más nos ha llevado a la situación actual del país. En España, nos hemos dormido, porque hemos vivido cómodamente de sectores subvencionados que tiraban de la economía. La cultura de la subvención, no funciona  y la falta de mentalidad emprendedora ha sido nula.

Resumiendo, Papa Noel, mí segundo deseo es quitarme el miedo al fracaso, como dice Gabor Somorjai: “Si te frena el fracaso, jamás alcanzaras el éxito.”

Para finalizar voy a pedirte que trasmitas un mensaje, leyendo últimamente libros de economía he llegado a la conclusión de que la libertad, no es hacer lo que te venga en gana, la libertad también tiene sus pautas, sus limitaciones y como dice, John Stuart Mill, padre del pensamiento socialdemócrata, la libertad va asociada, de forma inseparable, a la responsabilidad. O dicho de forma más vulgar, en la película Spiderman, la abuela del hombre araña le dice al protagonista, “todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad”

Por tanto, demos libertad a gente, que se responsabilice de sus actos y pidamos explicaciones a los que, no lo hagan.

Feliz Navidad, arquitecto camuflado.